viernes, 20 de febrero de 2009


Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando Cursivapuertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente "revolcándote" en tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho. No podemos estar en el presente recordando el pasado. Ni siquiera preguntándonos porqué. Lo que sucedió, sucedió, hay que desprenderse. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! .En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que dar vuelta a la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente. El pasado ya pasó. No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú. Suelta el resentimiento. La vida está para adelante, nunca para atrás. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón...Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Es un proceso de aprender a desprenderse y, se puede lograr.. Sólo es costumbre, apego, necesidad. Pero cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suéltate!

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